El tenista Benoit Paire consiguió uno de los mejores golpes que jamás hayamos visto. Hace una dejada de volea consiguiendo que la bola bote en el otro lado de la pista a pocos centímetros de la red y que con el efecto retroceso vuelva hasta tocar la red haciendo imposible su devolución. En la cámara lenta se ve como lo ejecuta y cómo la bola pasa pegada a su cabeza, un golpe mágico.


 
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