Descripción
Con tan sólo 13 añitos, la jovencita Natalie Gilbert era la encargada de interpretar el himno nacional al inicio del tercer partido de los playoff finales entre Portland Trail Blazers (locales) y Dallas Mavericks del 2003. Con los nervios, ya se sabe, la pobre se quedó en blanco y pasó un mal momento (tierra trágame). Por suerte, y heroicamente, el entrenador Maurice Cheeks acudió en su ayuda y salvó la papeleta, como mínimo.