Una noche de octubre del 708, el arcángel San Miguel se aparece a Aubert, obispo de Avranches, y le ordena levantar un santuario en el monte Tombe (Tumba), islote de granito en medio de la bahía. Desde el siglo X, los duques de Normandía construyen una nueva iglesia y en el 966 se establece en el Monte Saint-Michel la orden de los monjes benedictinos. Bajo su impulso, en el siglo XI se edifica la abadía románica, cuya construcción durará sesenta años. Destruida en parte por un incendio, es reconstruida con la ayuda del rey de Francia Felipe Augusto, en el siglo XIII. Este edificio y los que se suceden hasta finales del siglo XV son el testimonio de un nuevo estilo arquitectónico, más esbelto, que asciende cada vez más hacia el cielo con sus inmensos arbotantes y sus encajes de piedra: ha nacido el estilo gótico. El Monte Saint-Michel se encuentra entonces en su apogeo y su irradiación espiritual e intelectual es inmensa en toda la cristiandad. Reyes, príncipes, duques, caballeros, gente de los reinos de Francia y de Europa acuden en peregrinación al Monte Saint-Michel, «Maravilla de Occidente». Más información sobre Normandía en http://hoteles.muchoviaje.com/hoteles/buscador/GUCFR.HOL.html


 
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