El conductor de un Bugatti Veyron, Gilbert Harrison, uno de los coches más exclusivos del mercado, valorado en unos dos millones y medio de dólares, se ha llevado un gran disgusto al salirse de la carretera e ir a parar al agua con su doportivo de 1001 cv. El accidente se produjo en Texas, en el lago Omega Bay en La Marque, y para mayor desgracia del propietario, el lago es de agua salada. Según informan las autoridades, el accidente se produjo al despistarse el conductor mientras hablaba por el móvil.El oficial de Policía de La Marque, Greg Gilchrist, dijo que el conductor perdió la concentración mientras conducía su coche el miércoles pasado porque un pájaro, un pelícano concretamente, se le cruzó por delante. El coche, al caer en el agua salada, podría haber sufrido daños de considerable importancia.


 
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